El P.I.R. son las iniciales de Psicólogo Interno Residente. Es un sistema de formación postgrado remunerado, considerado actualmente como el mejor método conocido de formación de especialistas sanitarios. Este método ha sido creado a imagen y semejanza del sistema M.I.R (Médicos Internos Residentes), pionero en aplicar el método de la residencia para formar especialistas, que en España se aplicó por primera vez en 1982 y constituye ya actualmente, el único procedimiento para tener el título especialista en cualquiera de las especialidades médicas (Cardiología, Traumatología, Ginecología, etc...). A diferencia de lo que ha ocurrido en medicina con sus múltiples especialidades, en el caso de la psicología, hoy en día, sólo se reconoce oficialmente el título de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica (Real Decreto 2490/1998).
LA FORMACIÓN
Una vez los candidatos toman posesión de sus respectivas plazas, empieza el periodo de formación cuya duración es de tres años. Las características fundamentales que proporcionan la experiencia y el excelente nivel de formación son las siguientes:
El PIR realiza una serie de rotaciones a través de los distintos dispositivos de atención a la Salud Mental: Unidad de Salud Mental de Adultos, Unidad de Salud Mental Infantil, Hospital de Día; Unidad de Estancia Breve (Agudos), Unidad de Media y Larga Estancia, Planificación Familiar y Sexología, Alcoholismo y Toxicomanías, Unidades de Conductas Adictivas, etc.. Estos dispositivos no están siempre disponibles en todas las plazas, pero sí los fundamentales, aunque se denominen de otra manera. De este modo, se conoce cómo funcionan las distintas unidades, cuáles son las diferentes problemáticas a tratar y qué métodos y técnicas se utilizan.
La asunción de responsabilidades en la evaluación, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes se hace de forma progresiva. A pesar de que también existe variabilidad en diferentes plazas y distintas comunidades autónomas, en líneas generales, el PIR empieza por las tareas y casos más sencillos a los más complicados, variando, a la par, el grado de supervisión, responsabilidad y autonomía de otros profesionales.
El PIR no sólo observa cómo trabajan otros profesionales (psicólogos, psiquiatras, otros especialistas médicos, enfermeras, asistentes sociales, jueces, etc...) sino que interactúa con ellos abordando problemas desde un enfoque multidisciplinar que le enriquece en conocimientos, técnicas y tratamientos, habilidades que va asumiendo muchas veces de forma automática, sin apenas darse cuenta en ese preciso instante.
Existen programas de Formación Teórica (que varían mucho en función de la plaza) en forma de seminarios, sesiones clínicas, cursos y jornadas, además de los complementarios ofrecidos por otras instituciones (p.ej, cursos de doctorado) que son simultáneos a la labor asistencial. Por ello, la mayoría de los PIRes acabamos la residencia con una visión muy amplia, al trabajar desde distintos tipos de orientaciones teóricas (cognitivo-conductual, psicoanalítica, sistémica, humanista, etc.).
Además, la formación es remunerada (aquí también existen variaciones importantes en función de las distintas comunidades autónomas) y aunque el sueldo no es alto, al menos posibilita la dedicación exclusiva (sueldo aproximado en 1994: 100.000 pts/ mes, 14 pagas, el primer año). La remuneración aumenta anualmente más que el I.P.C, por el progresivo incremento de responsabilidad.
LA EXPERIENCIA
Como el PIR es un sistema formativo que implica una práctica cotidiana con casos reales (y con la responsabilidad que de ello se deriva), se adquiere una experiencia durante los tres años que dura la residencia que suele ser contabilizada por la mayoría de los organismos públicos (ayuntamientos, C.C. A.A.) que convocan plazas de psicólogo. Por otra parte, la excelente preparación que se consigue redundará en una mayor seguridad y mayores éxitos terapéuticos para los que se quieran dedicar a la práctica clínica privada.
LA TITULACIÓN
Probablemente constituye la mayor ventaja de realizar el PIR. Una vez se publique en el B.O.E. la homologación definitiva del título de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, éste será requisito indispensable para poder trabajar como psicólogo clínico en la Administración Pública. Por ello, queda el PIR como la única vía de acceso a la titulación de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, tal y como se plasma en el Real Decreto 2490/1998 del 20 de Noviembre.