El pasado miércoles 19 de octubre se nos notificó la desestimación de nuestro recurso contra la Orden ECD/1070/2013, de 12 de junio, por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales de Máster en Psicología General Sanitaria que habilite para el ejercicio de la profesión titulada y regulada de Psicólogo General Sanitario. Esta Sentencia es susceptible de recurso de casación, por lo tanto, no es firme. Naturalmente lamentamos esta resolución de la Audiencia Nacional. Sin embargo, dadas las equivocadas interpretaciones que ha suscitado la Sentencia, quisiéramos hacer las siguientes aclaraciones:

1. Desde ANPIR impugnamos exclusivamente la Orden ministerial citada por entender que producía confusión con el plan de formación del PIR y que esto contravenía la normativa previa que establece que no se pueden crear títulos universitarios que creen confusión con las especialidades sanitarias en la denominación o en los contenidos (RD 1393/2007) o en los efectos profesionales (RD 183/2008).

2. Lamentablemente la Sentencia no entra a comparar si los contenidos formativos del Psicólogo Clínico y del PGS dan lugar a confusión entre una y otra profesión porque asume la tesis errónea de que ambos profesionales son para lo mismo y, por tanto, su formación no tiene por qué diferir.

3. La Sentencia se apoya en su particular interpretación sobre las competencias profesionales del Psicólogo Clínico y del PGS, pero la proclamación que realiza sobre esa cuestión no está dentro del fallo, porque no podría hacerlo en ningún caso. Es decir, la Sentencia no ha decidido nada sobre competencias profesionales.

4. La norma sobre las competencias del PGS es la Ley General de Salud Pública, que no habla de enfermedad ni de trastornos sino de “promoción y mejora del estado general de su salud”. Esto no lo modifica la Sentencia. La Sentencia, según su particular interpretación de la Ley e ignorando la anterior normativa, la única distinción que encuentra entre las figuras del psicólogo especialista y del generalista en el campo sanitario es su ámbito actuación (sanidad pública o privada).

5. Esta sentencia, en suma, no hace sino poner de relieve la falta de rigor y coherencia con que se puso en marcha el proceso que dio lugar a la creación del PGS. Ya advertimos entonces, junto con la mayoría de organizaciones del ámbito de la Psicología, de la insoslayable necesidad de articular un itinerario secuenciado y jerarquizado en el ámbito sanitario de la Psicología de manera que el acceso al PIR se hiciera desde el título de PGS. Igualmente advertimos de la confusión para la profesión y los ciudadanos en general si no se diferenciaban adecuamente entre las dos figuras que se han regulado para el ejercicio en ámbito sanitario.