El pasado 19 de noviembre, asistimos en Madrid a la Jornada de Psicología Clínica en Atención Primaria. ANPIR, junto con el CGCOP y otras asociaciones, ha participado en la organización de esta actividad, que pretende promocionar la incorporación del psicólogo clínico en la Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud (SNS) como medio de facilitar el acceso al tratamiento adecuado en salud mental en el momento adecuado.

En conjunto, la jornada ofreció información relevante sobre la importancia de facilitar el acceso a los tratamientos psicológicos en ese nivel asistencial y sobre cómo hacerlo. Avanzamos algunas conclusiones que extrajimos a falta de que éstas sean consensuadas y, en su caso, enriquecidas por las demás organizaciones que participaron en la Jornada.

       i) Según Ley 16/2003 de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud y la cartera de servicios (RD 1030/2006), la atención a las personas debería ser integral, continuada y en el nivel adecuado.

      ii) Los usuarios y los profesionales sanitarios reclaman y valoran positivamente la atención psicológica.

     iii) Los trastornos mentales son altamente prevalentes en AP (> 30 %) y la mayor parte se tratan exclusivamente en ese nivel.

     iv) Los trastornos mentales suponen un alto coste (en forma principalmente de bajas laborales) y afectan al curso y coste de las enfermedades físicas.

     v) La atención a los problemas de salud mental está excesivamente medicalizada, esto es particularmente inadecuado para los casos leves de ansiedad y depresión, y para los problemas psicosociales que no constituyen una patología mental. 

    vi) El tratamiento psicológico es eficaz como primera opción para los trastornes mentales más comunes y en múltiples enfermedades físicas como tratamiento coadyuvante. Las guías clínicas recomiendan su uso como tratamiento de elección para los trastornos mentales más prevalentes en AP. 

   vii) La atención psicológica en AP se caracteriza por la complejidad diagnóstica (variabilidad clínica, comorbilidad física y psíquica, provisionalidad de los diagnósticos, incertidumbre pronóstica…) y por la complejidad terapéutica (multiplicidad de intervenciones, prevención en todos los niveles, exigencia de brevedad, concurrencia de problemas médicos, laborales, sociales…).

  viii) Existen experiencias en Europa y en algunas CCAA de España que avalan los beneficios de incorporar a los psicólogos clínicos en AP.

   ix) La incorporación de los psicólogos clínicos en AP supondría además de una atención en este nivel a los usuarios, el apoyo a otros profesionales sanitarios para afinar y fortalecer su labor en salud mental.

    x) El Programa PIR (Orden SAS/1620/2009) incluye una rotación por AP de 3 meses. Su aprovechamiento actual y futuro por parte del SNS requiere de la presencia de supervisores adecuados en ese nivel. Y, en suma, esto es una oportunidad para la incorporación de psicólogos clínicos en AP.